Para el Islam la vida humana es sagrada | Diariode3

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Para el Islam la vida humana es sagrada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Según el Corán el asesinato de una persona equivale al asesinato de la humanidad. La vida humana es sagrada y hay una larga historia de perdón y no violencia dentro de la tradición Islámica. No por nada la palabra Islam quiere decir “sumisión” y el musulmán es “aquel que se somete” a la voluntad de Dios. ¿Cómo se explica, entonces, el asesinato del embajador J. Christopher Stevens y otros tres norteamericanos tras el ataque al consulado en la ciudad de Benghazi en Libia? ¿Cómo se explican los violentos disturbios, no solo en Libia, sino también en Egipto, Yemen, Sudan y otros países? ¿Qué tiene que ver el Islam con estos hechos trágicos y condenables? Hay dos puntos para resaltar.

En primer lugar, es fundamental no caer en generalizaciones fáciles y más bien corresponde poner el foco sobre el trazo fino y los detalles de cada caso. No alcanza con adjudicar la reacción intolerante a una película de 16 minutos subida en YouTube con la sola intención de difamar una fe compartida por más de mil millones de personas en todo el mundo. Existen indicios, por ejemplo, de que el ataque al consulado en Bengasi pudo haber sido obra premeditada de un grupo asociado o inspirado por Al Qaeda y planeada en represalia a la muerte de un líder extremista bajo el fuego de un avión no tripulado o “drone” norteamericano. El video en este caso no habría sido el causante del ataque.

Cada país tiene su particular contexto y puja interna. Egipto no es lo mismo que Libia, Túnez no es lo mismo que Sudan, etc. En el caso egipcio, el video fue promovido por un canal de noticias saudita que es una importante voz Salafi en ese país para incomodar a los Hermanos Musulmanes. Estos últimos debían denunciar la película o correr el riesgo de dar la impresión de que no les interesaba el profeta Mahoma. En Yemen, en cambio, los disturbios estarían relacionados al hecho que uno de los comandantes de la fuerzas de seguridad permitió el asalto a la embajada norteamericana como parte de una puja interna con su propio gobierno. Por eso, en estos países como cualquier otro, las rivalidades internas no pueden excluirse del análisis.

En segundo lugar, es fundamental no confundir el Islam con los hechos violentos de una minoría. Sería como creer que el Ku Klux Klan era un fiel representante del Cristianismo norteamericano a mediados del siglo XX. Claramente no era así. Por cada musulmán violento hay cientos y cientos que condenan esos mismos actos. En Libia, al día siguiente del atentado que terminó con la vida del embajador J. Christopher Stevens, miles de personas tomaron la calle con carteles que decían “Perdón EEUU”. Eso también es el Islam. Sin embargo, esos gestos se pierden dentro de medios que tienden a enfatizar la teatralidad de la violencia.

Esto no pretende excusar a los fanáticos de su culpa. Pero hay que entender que el conflicto no es entre un Islam monolítico y homogéneo y Occidente. El conflicto se da dentro del mundo Islámico entre grupos violentos, fanáticos y minoritarios, y una gran mayoría que busca adaptar sus tradiciones y vivir en paz. No por nada la mayoría de los atentados de grupos extremistas ocurren en países islámicos contra otros musulmanes. Es un “choque de teologías” que ocasionalmente se expresa contra blancos occidentales.

El 13 de septiembre la canciller Hillary Clinton pronunció un discurso durante la celebración del cierre del mes sagrado de Ramadán en el Departamento de Estado. Ahí resaltó que: “Cuando los Cristianos reciben insultos por su fe, y es algo que sucede, esperamos que no respondan con violencia. Cuando se insulta la fe del hindú o el budista, y también es algo que sucede, esperamos que no acudan a la violencia. Es así para todos los credos, incluyendo al Islam…Creo firmemente que las grandes religiones del mundo son más fuertes que cualquier insulto. Abstenerse de la violencia no es señal de debilidad de fe, es precisamente lo opuesto, es señal de que la fe es inquebrantable”.

Argentina es el país con mayor número de judíos y musulmanes de América Latina, un ejemplo de convivencia pacifica y fructífera mientras que nuestra diplomacia ha cumplido un rol destacado en la búsqueda de paz en el Medio Oriente. Las palabras de la canciller Clinton bien podrían ser nuestras, jamás debemos abdicar nuestro rol ineludible en la construcción de un mundo donde la fe se expresa como amor en vez de violencia.

Ivan Petrella (@ipetrella) es director académico de la Fundación Pensar.


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