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Fotos captadas por personas ciegas

Actualmente, la vida diaria está llena de estímulos visuales; la publicidad, la televisión, los teléfonos móviles, el diseño, la lectura, las computadoras, en fin, la mayoría de nuestras actividades diarias requieren del uso de nuestra vista.

Pero imaginen que un día por alguna razón pierden su capacidad visual, ¿cómo reaccionarían?, ¿cómo enfrentarían su vida sin ese sentido? Seguro es algo complicado de imaginar y para los que estamos acostumbrados a contar con nuestros cinco sentidos, puede representar una limitante muy trágica.

Sin embargo, la forma en cómo vivamos una discapacidad, no depende de la limitante en sí, sino de la actitud y mentalidad que tengamos para enfrentar cualquier problema, algo que la gente de Ojos que Sienten entiende muy bien, pues gracias a su trabajo, las personas aprende que los límites son impuestos por uno mismo.

Para conocer un poco sobre ellos, De10.mx se acercó a Yhalí Oropeza, coordinadora de artes visuales de Ojos que Sienten A.C., quien compartió cómo surgió la asociación, las actividades que realizan y algunos de los resultados que han obtenido.

Ojos que Sienten es una iniciativa de la fotógrafa Gina Badenoch, quien en 2006, tras realizar una investigación en Londres sobre fotógrafos con discapacidad visual, se dio cuenta que la fotografía podía ser una herramienta de gran potencial para personas con esta discapacidad.

Es así cómo la fotografía se ha convertido en la principal herramienta de la asociación, pues como comenta Yhalí, “a través de que la fotografía es algo muy disruptivo para alguien con discapacidad o debilidad visual”, se logran romper paradigmas y traspasar los límites que se generan por esta cualidad.


(Foto: José Manuel Pacheco)

A este tipo de fotografía, se le llama “Fotografía Sensorial”, pues es por medio de los otros sentidos que se puede realizar, lo que impulsa a las personas con discapacidad visual a que tengan un mayor contacto con el arte y la cultura.

Pero el trabajo de Ojos que Sienten no se limita a la fotografía, pues el modelo ha evolucionado para capacitar a la gente para que pueda empoderarse, con el fin de que pueda incluirse mejor en el ámbito laboral social y educativo.

Además, ofrecen talleres de sensibilización para empresas, como actividades en la oscuridad, los cuales también son impartidos por gente con discapacidad visual, generando así fuentes de empleo para ellos y aportando un granito de arena para que la sociedad y las corporaciones tengan una percepción distinta, haciendo a un lado las barreras visuales y sobre todo mentales hacia la gente con dicha discapacidad.

Laura Ramos, beneficiaria de la asociación y fotógrafa con discapacidad visual, también compartió con De10.mx su experiencia en Ojos que Sienten.

“Ha sido una experiencia muy buena porque ciertamente empecé con fotografía, pero como dice Yhalí, te dan más talleres, que me han ayudado mucho a empoderar mis capacidades, porque he podido desarrollar habilidades que sí tenía, pero que ahora las puedo desarrollar mucho más.”

Laura es de profesión periodista y aunque ya había aprendido nociones de fotografía debido a su carrera, afirma que lo que enseñan en Ojos que Sienten, le permite, ahora que no puede ver, enfocar adecuadamente, elegir el tipo de encuadre y los diferentes ángulos con los que puede capturar una imagen.

“A lo mejor yo no estoy viendo el paisaje, pero si yo estoy contigo y me describes el paisaje, pues yo del paisaje empiezo a hacer un mapa mental. Entonces yo puedo tomar la fotografía de acuerdo a lo que tú me describiste, pero tomando en cuenta lo que yo quiero tomar o lo que yo quiero comunicar. La luz del sol, el aire, el tocar las cosas, son detalles que a nosotros nos ayudan mucho porque no las podemos ver, pero las podemos tocar, las podemos oler, las podemos sentir.”


(Foto: Alicia Meléndez)

A diferencia de una persona normovisual, los fotógrafos con esta discapacidad no pueden apreciar el resultado de sus fotografías, sin embargo, Laura asegura que la recompensa del trabajo realizado no está en la imagen final, sino en el proceso de capturarla.

El éxito de las actividades de Ojos que Sienten se da gracias al enfoque que tienen hacia las habilidades con las que sí se cuenta el individuo, haciendo a un lado la idea de que se tiene una limitante, en este caso la ceguera, la cual pasa a segundo plano.

“El trato que tenemos con la gente es de uno a uno, de muy iguales, porque la discapacidad sí es un motivo pero no una condicionante para llevar a cabo. Hacemos ese enfoque para que ellos desde el inicio, puedan cambiar de switchal sí tengo, sí lo puedo hacer y salirse del enfoque que la sociedad nos ha orillado, como no tienes, no puedes, no eres capaz de”, afirmó Yhalí.

Ojos que Sienten trabaja con gente que ya está rehabilitada, es decir que ya sabe leer braille, que usa el bastón y que ya realiza actividades del día a día como salir de su casa, por lo que es una asociación que está un paso más adelante de las otras que atienden a personas que recién perdieron la vista.

Ser beneficiario de Ojos que Sienten, potencializa las capacidades del individuo, además de que le da la confianza que necesita para realizar lo que desea en la vida. El ejemplo de Laura Ramos es claro; ella es apasionada del deporte, especialmente del futbol, y tiene una meta clara, estar dentro del departamento de prensa de un club como el Barcelona. Las fibras que a muchos de nosotros nos toca la música, la pintura o la fotografía, entre otras artes, para Laura lo que le mueve es el placer de captar en una foto cualquier actividad deportiva.

(Foto: Laura Ramos)

¿Cómo ayudar?

Existen muchas formas en las que se puede ayudar a Ojos que Sienten y su labor de cambiar los paradigmas con respecto a la discapacidad visual. Ya sea siendo parte del equipo de trabajo como voluntario, contratando algunos de sus talleres y actividades o haciendo algún donativo, se puede mantener viva la causa que beneficia tanto a gente con discapacidad visual como la que no la tiene, porque al final, todos aprendemos de todos.

Otra cosa que podemos hacer y que es muy importante, es en nuestra vida cotidiana, no juzgando ni discriminando a la gente que padece ceguera, no tratándola como si no fueran capaces de nada, sino siendo empático con ellos y reconociendo que su discapacidad visual no representa una discapacidad total. Perder el miedo de acercarse a ellos y a entablar una conversación por miedo a ofenderlos, si ellos ya aceptaron y viven con esa discapacidad, nosotros no tenemos por qué no hacerlo.

Finalmente Laura compartió un consejo para saber cómo acercarse y ayudar a una persona con discapacidad visual: “Cuando tú vas en la calle, algo que yo siempre procuro comentar con la gente que me presta ayuda, lo importante es empezar preguntando, ¿te puedo ayudar?, y si la persona dice sí, preguntar ¿cómo te ayudo?, ¿qué hago por ti?, porque de pronto justo por el desconocimiento, ayudamos y a lo mejor la manera que ayudamos no es la más adecuada, si yo te digo cómo, tú podrás realmente ayudarme”.


(Foto: Edgar Ángeles)


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