¿Cómo se llama la obra? Margarita, Marcos Martínez y nuestra política. | Diariode3

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¿Cómo se llama la obra? Margarita, Marcos Martínez y nuestra política.

Por: José Ernesto Devárez hijo

Sube el telón…

Me preocupa el panorama que observo, especialmente si éste es un indicativo de nuestro futuro. Hay cosas que brillan y no precisamente por ser oro: la ineptitud de los partidos para debatir temas substanciosos; la miopía ciudadana, misma que le permite a esos partidos “embullar” a la gente con rumores; la poca memoria que tenemos, esperanzados en que uno de los partidos mayoritarios nos saquen de esta encrucijada, en donde aquellos que “miran desde arriba” son los que realmente pueden maniobrar de manera exitosa. Sólo existe una forma de describir nuestra realidad: un patético carnaval político.

Véase, por ejemplo, el caso Margarita Cedeño – Marcos Martínez. Tras el anuncio/denuncia de la supuesta cuenta millonaria, de inmediato el fanatismo político se apoderó de aquel tsunami. Muchos se frotaban las manos; otros, como de costumbre, se constituían listos para contrarrestar el ataque. Pero muy pocos retrocedieron para ver aquel espectáculo a distancia, permitiendo saborear cada uno de los actores en escena. Pero quien logró hacer el esfuerzo sobrehumano de no dejarse arropar por las olas, pudo observar cómo los refajos políticos empezaron a salir a flote de manera paulatina.

Lo primero en esta obra es lo siguiente: la posición adoptada por la Primera Dama ha sido la correcta. Y me explico. Entiendo como acertada la decisión que tomase Margarita Cedeño de someter al denunciante a la justicia. Es momento que la política en dominicana deje de ser un avispero de cuentos de camino y rumores. Y apoyo esta posición, porque supongo que el resultado será el esclarecimiento de si dicha cuenta existe o no. Punto. De lo contrario, sería una demanda sin “pie ni cabeza”, puesto que la misma no sólo debe demostrar que Martínez no posee pruebas creíbles de lo que anunciase, sino que debe establecer de manera clara y contundente que esta denuncia es totalmente falsa. Y si la Primera Dama va camino a los tribunales, debe ser porque tiene la total convicción de no tener todos esos millones.

Ahora bien, también estoy de acuerdo con una declaración que hiciese Marcos Martínez: todos los políticos dominicanos deben estar sujetos al escrutinio público. Creo fielmente que los políticos, sin importar a qué partido pertenecen, deben ser examinados a fondo. Esto incluye riquezas inexplicables y su trayectoria, por nombrar algunos elementos. Pero lo realizado por Martínez dista de lo que pregona. No puedo apoyar la denuncia alegre con tintes politiqueros, sin la más mínima corroboración de datos y sin trabajo periodístico de fondo. El librar un pleito político con matices electorales, mediante el manejo y la manipulación de la percepción social es una práctica retrógrada y charlatana. Y, desgraciadamente, ésta obra carnavalesca tiene todo los elementos de eso: un show politiquero más.

Asimismo, y luego de que Martínez hiciera la denuncia, un grupo de activistas dominicanos en Nueva York le secundaron, mostrando documentos diferentes a los suministrados por Martínez. Esto sucede unas 48 a 72 horas después de la denuncia inicial. Nadie se ha puesto a pensar sobre la “oportuna coincidencia” de que ambas denuncias “vinieran” una tras otra. Esto me luce coordinado, por decir lo menos, principalmente si no existe nexo alguno entre Martínez y el grupo de la diáspora. Las coincidencias existen, no puedo negarlo, pero en este caso me parece improbable que ambas denuncias fueran realizadas sin ningún tipo de coordinación tras bambalinas. En tiempo de campaña y con denuncias como estas, no creo en las casualidades…

Y la cosa no termina ahí. El mismo Martínez dijo frente a las cámaras que los documentos le fueron suministrados desde una institución que cuenta con una sección política. Esto infiere, claro está, un interés político en todo este asunto y, juzgando por quiénes serían los beneficiarios, no resultaría difícil encontrar la estructura detrás de toda ésta gallinácea. Con esto no quiero decir que la acción estuviera apadrinada por un partido, pero estoy convencido que mínimo militantes – con o sin el conocimiento y la bendición de su partido – tienen la mano embarrada en todo esto. Más claro ni el agua.

A su vez, el caso arroja varias preguntas aún sin contestar. ¿Hace cuánto tiempo obtuvieron tanto Martínez como los dominicanos de la diáspora los documentos que presentaron? De tener un tiempo considerable con ellos ¿por qué esperaron para hacer la denuncia? ¿Confirmaron con fuentes independientes las informaciones contenidas en dichos documentos? Si los obtuvieron hace poco, ¿tuvieron tiempo suficiente para que se realizase un trabajo de investigación responsable? ¿Este anuncio/denuncia va tras justicia social o ganancias políticas? Como explicase, independientemente de que la Primera Dama posea esos millones o no (eso será ventilado en los tribunales), considero que el refajo político es obvio, y que lejos de buscar justicia social, la denuncia fue hecha con la finalidad de ganar puntos políticos. Aún así, esto no le resta validez a la pregunta del millón:¿será cierto que la Primera Dama tiene tanto dinero? Y de ser así: ¿de dónde lo sacó? Espero que el diarismo y los tribunales den respuesta a cada una de las preguntas que he planteado. Cuando eso suceda, confío en que tanto la justica como la sociedad amonestará de manera apropiada a aquellos que hayan incurrido en faltas de cualquier tipo, sin importar nombres y/o influencias.

De todos modos, lo más penoso es que el denominador común de esta contienda electoral persistirá: la falta de una discusión profunda, subrayada por la ausencia de un debate sobre los programas de gobierno. Mientras, los partidos se preocupan más por la campaña sucia que por brindar soluciones a los problemas que nos aquejan. Hemos caído en la misma desgracia de siempre: mientras morados, blancos y colorados intentan a cualquier costo sacar beneficio del estiércol ajeno, el pueblo continúa ejerciendo un voto ausente de conciencia, lleno de fanatismo y como borregos, dirigiéndonos hacia donde el hato nos lleva. Esto nos demuestra cuanta falta hace la reflexión en nuestro pueblo.

Baja el telón…y aún no encuentro palabra alguna para titular esta ridícula obra que es nuestra realidad política.

PD: *Sé que muchos no podrán estar de acuerdo con mi posición, y de seguro no faltará aquel que se invente que recibo un cheque del gobierno. Para esos, lo único que puedo decir es que este mismo diario ha publicado más de media docena de artículos de mi autoría, todos críticos del gobierno en curso y sus funcionarios. El no responder AL LINEAMIENTO DE NINGÚN PARTIDO me obliga a observar el desarrollo de este caso y a emitir juicio según los elementos que presenta. Y si llegase a equivocarme, seré el primero en reconocerlo.

Publicado en El Nuevo Diario y Acento.com.do


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