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Carta al Presidente Danilo Medina

Por Sara Pérez

Distinguido Presidente Danilo Medina:

Por un momento, he sentido el impulso de dirigirme a usted, dejando a un lado los justificados sarcasmos –que recuperaré a la mayor brevedad, porque son los lentes que tienen la graduación más precisa- y deshaciéndome por completo de cualquier hervor corrosivo, aunque este sea uno de los pocos hábitats de la verdad, solo para contarle con palabras sencillas, sentidas, transparentes y desnudas, cómo se siente la gente que está participando en las protestas.

Y que va a seguir protestando, Presidente Medina. Esta vez lo hará.

No sé cómo explicarle esa parte, porque yo nunca había visto algo así. Pero es como si se les hubiera activado un insospechado reloj por dentro. No es el relojito de las campañas, ni ese del frenesí que les enganchan para angurriar cajitas y fundas. Es otra cosa.

Donde hace seis meses se alcanzaba a ver un rebaño de borregos, ahora lo que hay es un panal de abejas, laboriosas, decididas, tranquilas, pero no calladas y dedicadas –a pesar de su malestar- a fabricar sus panales y su miel, pero que se niegan a salir a pastar y a comer más yerba.

Se parece a lo que ocurre en la película, protagonizada por Robert De Niro, Awakenings (Despertares), en la que un grupo de pacientes, en estado catatónico, de repente “despierta” y hace una vida.

El civismo dominicano, que estaba catatónico, ha despertado, ejerciendo su ciudadanía, recuperando la voz y sacudiéndose el ninguneo y del aguante. Es como si hubiera reparado definitivamente en que no se puede pasar por alto lo que se lleva montado en el pescuezo.

La gente que va a esas protestas, Señor Presidente, se siente terriblemente lastimada, pisoteada, violada, ignorada y burlada. Se siente subestimada y tratada como si fuera idiota.

Oiga, señor Presidente, los embustes de Leonel encojonan. No engañan a nadie. Lo de anoche fue otra metida de pata.

A esta altura, Presidente Medina, supongo que usted sabe que todo ha sido un error tras otro. Cada vez peor, incluyendo su inoportuna salida para España.

El país está crispado. Y con razón. Las acciones de ayer no allanaron el camino. Lo picaron, con lo que puede interpretarse como la inauguración formal de una tiranía, con una penosa Banda Morá, integrada por jóvenes, creo que hasta menores (de esos que la policía ejecuta como si fueran mimes y en contra de los que el Congreso legisla) contratados por Leonel, para salir a agredir y asaltar a personas, cuyos reclamos pacíficos son justos, son legítimos y deben ser escuchados.

El bocinerío de periodistas comprados no está generando simpatías, Presidente Medina. Crea animadversiones. Justificadas.

A menos que sea para resultar menos creíble o para confirmar las denuncias de clientelismo y corrupción, no ponga a periodistas designados como embajadores en el exterior, a hablar todos días sobre las probidad del gobierno, cuyas evidencias en contra, son ellos mismos.

Quienes protestan no quieren tumbar el gobierno, como usted y el resto de su equipo bien saben, porque para algo deben servir todos sus fisgoneos ilegales que financia el gobierno, empezando por los que le paga a Frank Cabral, el único espía del mundo cuya identidad conocen todos los que son vigilados por él.

La gente que protesta, quiere que el gobierno funcione, señor Presidente. Que funcione!

Se siente agraviada, sobrecargada, rejodida, por la forma en que se lleva la administración pública, por el clientelismo, el nepotismo, la corrupción, señor Presidente.

Ya lo han explicado, pero se lo voy a repetir: la irritación no es solo hacia las administraciones –desastrosas, como usted sabe- del expresidente Fernández y cuyos defectos usted tuvo ocasión de describir –y padecer- en más de una oportunidad.

Es que la gente está jarta de mantener parásitos y ser despojada, de pagar tributos, sin ser retribuida.

Se siente menospreciada cuando le dicen que la quiebra de los bancos en el 2003, ha generado el hoyo fiscal del gobierno, pero no ha generado ningún hoyo en la opulencia de Félix Bautista, de de los altos funcionarios públicos y de los dirigentes de su partido

Las reformas que reclaman los que protestan son para hacérselas al gobierno –sea quien sea que lo presida- no a un partido, aunque al parecer, cada vez son menos en su organización, los que pueden distinguir entre una cosa y otra.

Y la queja por la impunidad masiva y aparatosa es válida. Cómo se van a detener los robos, si no se censuran?

Y cómo validar la justicia, si no puede llevar correctamente una acusación ni siquiera contra una acusado con tantas colas como Amable, que debió estar trancado hace 60 años, por cualquiera de todas las razones que sobran y no por la única que debía faltar: la retaliación política, justo en contraste con la apresurada exoneración de Leonel?

Presidente Medina, no está bien, y usted lo sabe mejor que cualquiera, el rumbo por el que está arreando el país Leonel Fernández, dueño de La Justicia, dueño de la prensa, dueño del Partido de la Liberación Dominicana, dueño de lo que son dueños Félix Bautista y sus asociados, dueño del país…si el país se deja.

Usted debe encontrar la forma de dar un paso atrás y comenzar de nuevo.

Usted tampoco va a salir ileso de una dictadura diseñada por Leonel, a menos que se vuelva tan insignificante que él acabe olvidando que usted existe.

Saludos deferentes.

Acento Digital/


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